En mi ciudad era poco menos que imposible conseguir amistades-usuarios de MSX. Quien no tenía Commodore, tenía Spectrum. Así de simple.
Mi raid por conseguir “MSXeros” comenzó en Marzo de 1987, cuando comencé 5to. Grado. Por aquellas lejanas y doradas epocas ya contaba con suficiente material lúdico como para entretenerme, bastante teniendo en cuenta que hacía tres meses que mi Toshiba HX-20 había llegado a casa.
El tema del software era de por si interesante, ya que no existía nada original. Mientras fui usuario de TK-83, me parecía raro que pudiese existir “ese” software en formato original, aunque algo había. Pero supuse que al pasar a una norma más importante esto iba a cambiar. Nada más errado.
A ver, repasemos locales de venta de software……
Por aquellos años, llevaban la delantera dos negocios: Micro Computer Center, que fue por años mi lugar predilecto; y Micro-Tel.
Aclaremos: Micro Computer Center (de ahora en más, MCC) tenía pros y contras. De las primeras, muchísimo software para grabar, local grande (cuando se mudaron de la galería Corporación a calle Brown 308) y gente “bastante idónea”. Contras: lugar caro, y cero preocupación por el cliente… si no te andaba un juego, lo más probable era que te dijeran –“Seguramente es problema de tu grabador. Comprate un datassette”.
Micro-Tel tenía, desde el vamos, una gran ventaja: la TERRIBLE mina que laburaba ahí… hija del dueño, Sonia (bebé!!) era un sueño. Imaginate ir a grabar un “simple jueguito” y que te atienda una pelilarga de físico perfecto y rostro hermoso. Sumemos esa amplia sonrisa y esa pose “colita para afuera” cuando se apoyaba en el mostrador, dejando para la vista de nosotros, “los clientes adolescentes”, esas curvas intimidantes. Desde ya, ¡VAMOS A MICRO-TEL!... ¿Qué?, ¿Queda lejos?... ¡Y QUE CARAJO IMPORTA!...
Y si, quedaba lejos…. Corrientes 480 (unas 25 cuadras de mi casa, maso), y me iba y volvía caminando, a veces en mi bicicross, 4 veces a la semana durante aquel hermoso 1989, cuando hice de este local mi “lugar habitué”.
Contras: como ya remarqué, quedaba lejos… la única contra que se me ocurre. Una más a favor podría ser los buenos precios… por 2500 australes te grababan tu juego favorito y, cada 4, uno de regalo.
Volviendo al tema de los juegos originales, nunca supe realmente cuán originales eran aquellos famosos juegos de Microbyte, por ejemplo. ¿Eran realmente originales, o simplemente le agregaban el cartoncito rojo con el título?.
Microbyte… ahora que la nombro me vienen a la cabeza otras empresas: EPI (que traía fotitos), Ciberne Software, Bitgame, Valente Computación, Red Point, Realtime, Look Time… tantas…
Otras casas de venta de software famosas eran Zuntini, Raúl Mateos (donde compré mi Toshiba), BahiSoft (lugar bohemio si los hubo… si los hay, porque sigue existiendo), Casa Tisuki (cualquiera, se especializaban en fotografía pero vendían algunos juegos), casa Lark y algunas otras cuyos nombres no recuerdo. Una en la esquina de Rondeau y Vieytes, donde podías ir y alquilar una compu para jugar (pero ahí mismo, nada de llevártela a tu casa) y otro lugar que era supuestamente exclusivo de MSX ubicado en calle General Paz… increíblemente, jamás fui por allí.
Como se ve, variedad había y mucha.
Como ya comenté, mi lugar predilecto por años fue MCC. Desde las epocas de la TK-83 lo había sido, pero una vez me sucedió algo que me hizo cambiar de opinión.Por aquel 1988, fui a grabar un juego (Freedy Hardest) y a pesar de aclarar que era para MSX, me grabaron la versión Spectrum. Me enfadé tanto que dejé de ir, y allí fue cuando caí en Micro-Tel nuevamente. La causa por la cual Micro-Tel había dejado de inspirarme confianza fue por fallas en algunos juegos, así que durante un año o algo más me ausenté de allí. Pero volví y las cosas cambiaron para mejor.
domingo 7 de septiembre de 2008
sábado 2 de agosto de 2008
Recuerdos...
Recordaba hoy momentos imborrables...
Esas tardes de niño inocente, despreocupado de la realidad social que nos estaba golpeando duro allá en aquel lejano 1989... pero éramos pendejos, nada que hacerle...
Teníamos muchas actividades lúdicas, que se sumaban al hecho de rodear mi Toshiba a jugar... salíamos a buscar marquillas de cigarrillos, o íbamos a la placita del barrio a jugar al fútbol, algún juego de mesa... las cartas!!.. km/h, cilindros 4 guerra!!... pero por lo general la tarde ideal estaba con "la compu".
Los torneos al Konami's Soccer eran geniales... el juego me funcionaba mal, estaba "tocado" para que pudiera cargar en Toshiba, pero al final, cuando el match terminaba, había que volverlo a cargar -de cassette-... 4 minutos esperando que cargara, y a veces eso no sucedía... pero éramos jovenes, lozanos, llenos de energía... y teníamos todo el tiempo del universo para malgastar... qué importaba esperar?...
Imposible olvidarme mi escritorio, al lado de la mesa donde tenía la Toshiba junto con el Sharp Pinkwas 20 pulgadas... jaaaa... en el escritorio acomodaba el datassette... y también poníamos las tazas con leche chocolatada, el azúcar y las masitas dulces... un día mi hermano le tiró sin querer todo el pote de azúcar al datassette... la vena que se agarró!... increíble no tener fotos de esa epoca, la puta madre...
Zanac era otro de los juegos que habitualmente jugábamos... algún que otro deportivo además del fútbol se mezclaba también, o algún conversacional como Post Mortem (un espanto)... tuvimos nuestro vicio con Feud, Jack the Nipper, Gauntlet!!!... a éste último le jugábamos de a dos con el famoso truco para jugar sin parar, pero la grabación estaba jodida y llegado un momento no podíamos avanzar más...
La Abadía del Crimen fue otro juego que hizo historia en mi... cada uno de mis amigos tenía sus predilectos... Con Manuel era el Konami's Soccer, con Alejandro podía ser cualquiera, con Ezequiel, indudablemente, La Abadía... si le habremos jugado!... haciendo el recorrido del mapa en la biblioteca...
Me estoy sintiendo viejo... pero por dentro tengo aún 12 años...
Esas tardes de niño inocente, despreocupado de la realidad social que nos estaba golpeando duro allá en aquel lejano 1989... pero éramos pendejos, nada que hacerle...
Teníamos muchas actividades lúdicas, que se sumaban al hecho de rodear mi Toshiba a jugar... salíamos a buscar marquillas de cigarrillos, o íbamos a la placita del barrio a jugar al fútbol, algún juego de mesa... las cartas!!.. km/h, cilindros 4 guerra!!... pero por lo general la tarde ideal estaba con "la compu".
Los torneos al Konami's Soccer eran geniales... el juego me funcionaba mal, estaba "tocado" para que pudiera cargar en Toshiba, pero al final, cuando el match terminaba, había que volverlo a cargar -de cassette-... 4 minutos esperando que cargara, y a veces eso no sucedía... pero éramos jovenes, lozanos, llenos de energía... y teníamos todo el tiempo del universo para malgastar... qué importaba esperar?...
Imposible olvidarme mi escritorio, al lado de la mesa donde tenía la Toshiba junto con el Sharp Pinkwas 20 pulgadas... jaaaa... en el escritorio acomodaba el datassette... y también poníamos las tazas con leche chocolatada, el azúcar y las masitas dulces... un día mi hermano le tiró sin querer todo el pote de azúcar al datassette... la vena que se agarró!... increíble no tener fotos de esa epoca, la puta madre...
Zanac era otro de los juegos que habitualmente jugábamos... algún que otro deportivo además del fútbol se mezclaba también, o algún conversacional como Post Mortem (un espanto)... tuvimos nuestro vicio con Feud, Jack the Nipper, Gauntlet!!!... a éste último le jugábamos de a dos con el famoso truco para jugar sin parar, pero la grabación estaba jodida y llegado un momento no podíamos avanzar más...
La Abadía del Crimen fue otro juego que hizo historia en mi... cada uno de mis amigos tenía sus predilectos... Con Manuel era el Konami's Soccer, con Alejandro podía ser cualquiera, con Ezequiel, indudablemente, La Abadía... si le habremos jugado!... haciendo el recorrido del mapa en la biblioteca...
Me estoy sintiendo viejo... pero por dentro tengo aún 12 años...
miércoles 4 de junio de 2008
viernes 23 de mayo de 2008
The Castle


Tal vez considerado uno de los mejores -sino el mejor- juego de plataformas para MSX.
The Castle es el típico juego de "rescata-a-tu-amada-de-las-garras-del-malvado-de-turno", pero difiere bastante de cualquier plataformero común. Por empezar, no es un arcade frenético... aquí la acción se desarrolla de manera mucho más lental, casi desesperante hasta que uno logra acostumbrarse o hasta que descubre que la velocidad aumenta si mantiene presionada la tecla CONTROL... y más aún si suma la tecla GRAPH... ¿Tan difícil era hacer un poco más rápido el juego sin necesidad de estirar tanto los dedos?...
Salvo esta pequeña mancha, el juego es distintivo. No hay niveles de dificultad, no hay mayores opciones ni muchos castillos que recorrer. Solo uno. Y es más que suficiente. No hay scroll, sólo se pasa de pantalla a pantalla luego de superar los correspondientes obstáculos. La dificultad aumenta considerablemente en las ultimas habitaciones, donde habrá que exprimir un poco la imaginación para intentar resolver los puzzles... Buenos gráficos, muy adictivo, llaves, tesoros... excelente juego que aún hoy, 21 años después de comprarlo, me mantiene ocupado.
jueves 15 de mayo de 2008
Tipeando, tipeando...

Mi inocencia queda registrada en ese papel...
Data de 1989, epocas de muchos amigos y muchas actividades... en esa epoca en donde sólo me interesaba mi computadora, siempre quise ser perfeccionista y tener instrucciones de todos mis juegos... comandos, modo de carga, trucos etc... Comencé con la continuación del Freddy Hardest, juego al que en su momento no pude disfrutar por carecer del código de acceso... y lamentablemente ahí me quedé, nunca más agarré la Olivetti de mi viejo para tipear instrucciones...
Ah, las faltas de ortografía son entendibles, tenía sólo 12 años che!...
miércoles 23 de abril de 2008
En este lugar comenzó...
Este que ves acá, es el cartel del negocio donde compré mi Toshiba MSX HX-20 AR, por la friolera de unos 800 australes. Siempre se dedicaron a comercializar amoblamientos de oficinas y, antiguamente, también computadoras, aunque no era ése su fuerte...
Allí compré muchos títulos lúdicos, de hecho los primeros juegos me los vendieron ellos: Hyper Sports, Heavy Boxing, Mr. Chin, Knight Lore, Boulder Dash (me lo vendieron como el Back To The Future), Yie Ar Kung-Fu, GP World, Theseus... qué recuerdos!!........................
P.D.: Qué habrá sido de la vida del colorado que laburaba ahí?... Ese nos convenció de comprar MSX y no Commodore, idea que teníamos originalmente.
lunes 21 de abril de 2008
Despuntando el vicio...
Uno o dos días después comenzó la maratón interminable de engrosar la colección de juegos. Boulder Dash y Mister Chin fueron los primeros, seguidos de Hyper Sports 1 y Heavy Boxing. ¡Estábamos a full!.
1987 nos recibió jugando, por supuesto. Se había transformado en una costumbre mirar los partidos del torneo de verano de Mar del Plata, y luego conectar la Toshiba y desafiarnos con un Hyper Sports.
Ni qué hablar cuando compré el Konami’s Soccer... junto con dos amigotes y mi hermano, nos mandábamos unos torneos impresionantes. Era realmente un parto, ya que ese juego originalmente no funcionaba en Toshiba, pero acá fue “retocado” y andaba bien... a excepción del final, que el juego se colgaba después de cada partido y había que volverlo a cargar. En resumen: los torneos eran interminables. Los resultados de esos torneos, modestamente, siempre me favorecían… goleadas por doquier.
Conforme pasaban los días, la colección aumentaba paulatinamente; ahora se sumaban joyas como Yie Ar Kung-Fu, GP World, Zaxxon y Road Fighter.
Las revistas que solíamos comprar por aquellas epocas eran Microhobby, Micromanía y la vernácula K64. Era realmente un suplicio ver que, supuestamente, Spectrum tenía los títulos más clásicos (por ende los mejores) y que en MSX no se encontraban disponibles. En una de esas tantas revistas vimos con asombro un tremendo juego llamado Night Shade. Nos babeábamos de sólo pensar en jugar algo así.
Una mañana, mi hermano se acerca hasta nuestro “proveedor oficial de juegos” (Raúl O. Mateos) y compra Knight Lore y Odyssey-K.
Al cargar Odyssey-K nos decepcionamos bastante al ver que se trataba de un simple organo con el cual se podía componer música (hoy en día, agradezco el haberlo comprado: ese programa es prácticamente inconseguible en Internet). Acto seguido y después de un reset, cargamos Knight Lore.
Luego del menú y al presionar 0 para comenzar a jugar, con mi hermano gritamos al unísono –“¡¡El Night Shade!!”... bueno, era parecido, muy parecido. Y fue genial.
1987 nos recibió jugando, por supuesto. Se había transformado en una costumbre mirar los partidos del torneo de verano de Mar del Plata, y luego conectar la Toshiba y desafiarnos con un Hyper Sports.
Ni qué hablar cuando compré el Konami’s Soccer... junto con dos amigotes y mi hermano, nos mandábamos unos torneos impresionantes. Era realmente un parto, ya que ese juego originalmente no funcionaba en Toshiba, pero acá fue “retocado” y andaba bien... a excepción del final, que el juego se colgaba después de cada partido y había que volverlo a cargar. En resumen: los torneos eran interminables. Los resultados de esos torneos, modestamente, siempre me favorecían… goleadas por doquier.
Conforme pasaban los días, la colección aumentaba paulatinamente; ahora se sumaban joyas como Yie Ar Kung-Fu, GP World, Zaxxon y Road Fighter.
Las revistas que solíamos comprar por aquellas epocas eran Microhobby, Micromanía y la vernácula K64. Era realmente un suplicio ver que, supuestamente, Spectrum tenía los títulos más clásicos (por ende los mejores) y que en MSX no se encontraban disponibles. En una de esas tantas revistas vimos con asombro un tremendo juego llamado Night Shade. Nos babeábamos de sólo pensar en jugar algo así.
Una mañana, mi hermano se acerca hasta nuestro “proveedor oficial de juegos” (Raúl O. Mateos) y compra Knight Lore y Odyssey-K.
Al cargar Odyssey-K nos decepcionamos bastante al ver que se trataba de un simple organo con el cual se podía componer música (hoy en día, agradezco el haberlo comprado: ese programa es prácticamente inconseguible en Internet). Acto seguido y después de un reset, cargamos Knight Lore.
Luego del menú y al presionar 0 para comenzar a jugar, con mi hermano gritamos al unísono –“¡¡El Night Shade!!”... bueno, era parecido, muy parecido. Y fue genial.
lunes 17 de marzo de 2008
El Gorila Loco...

Hablaba anteriormente de mi TK83...
Seguramente te estarás preguntando qué catzo es esa imagen...
Si sos ignaro en la matería, te estarás descontrolando de risa al saber que es una versión muy rudimentaria del legendario "Donkey Kong", pero para los que vivimos la epoca, sabemos bien que no podíamos pretender más...
Sus gráficos basados en bloques de 8x8 píxeles, monocromos... tan toscos... pero me divertí tanto!!!!.... Crazy Kong, genial!....
Seguramente te estarás preguntando qué catzo es esa imagen...
Si sos ignaro en la matería, te estarás descontrolando de risa al saber que es una versión muy rudimentaria del legendario "Donkey Kong", pero para los que vivimos la epoca, sabemos bien que no podíamos pretender más...
Sus gráficos basados en bloques de 8x8 píxeles, monocromos... tan toscos... pero me divertí tanto!!!!.... Crazy Kong, genial!....
Primeros pasitos...
Mi primera vez:
Mentiría al decir que mi primera vez fue con la Toshiba. Mi primer acercamiento al mundo de la computación fue en 1984. Yo contaba en ese entonces con 7 años, y en Mayo de ese año mi viejo nos compró (a mi hermano y a mi) una modesta TK-83. Sin ahondar en detalles, esta máquina no poseía ni color ni sonido, y sus gráficos se basaban en bloques de 8*8 píxels.
Ya con esta máquina habíamos hecho todo lo posible, y veíamos que el mundo de las computadoras “grandes” se estaba ampliando. La elección había sido, en principio, una Spectrum. Las revistas especializadas de aquellos tiempos en juegos nos dejaban en claro que esta computadora poseía la variedad más amplia de los mismos, y realmente parecía ser una máquina noble.
Luego, por esas cosas de dejarse llevar, optamos por una Commodore 64. ¡Por suerte cambiamos de opinión al conocer la norma MSX!.
Un día, vaya uno a saber cuándo fue –calculo que por el mes de Octubre de 1986- decidimos ir a hechar un vistazo a esta novedad... y allí estaba ella: negrita, bien oriental, hermosa, con clase... ¡Toshiba!. Nos encantó. El vendedor nos convenció que era la mejor de su tipo, tanto para divertirse como para programar (¡Hey, programar también es divertido!)... en fin, hacía su trabajo. Pero nos cantó la justa.
Se moría 1986, yo acababa de terminar 4to. grado. Había sido un año muy bueno para mi a nivel personal, y el broche de oro llegó un 23 de Diciembre.
Me encontraba yo “dormitando” en la cama de mi hermano, cuando a eso de las 19:30 hs. mi viejo me despierta y me muestra una caja con la imagen de la belleza de la cual me había enamorado. ¡Salté más alto que Michael Jordan cheeee!.
Genial, ya era nuestra...
La conectamos al Sharp en la cocina de casa, la encendimos y ¡Voilá!... una hermosa presentación nos dejó boquiabiertos... Las torres gemelas de New York nos ofrecían entrar al Basic o al Procesador de Textos incorporado en Rom. Optamos por la primer opción.
¡Qué cagada, nos encontrábamos sin reproductor de cassettes!... Mi viejo fue hasta la oficina de su laburo y trajo un grabador de periodista... prestado por “unos días” (todavía está en casa... jeje).
Hechamos un vistazo a las cintas de regalo de nuestra flamante adquisición, éstas rezaban: Facturación, Contabilidad, Base de Datos, Inglés I, Curso de Basic y Batalla de Tanques.
Cinco cintas nos prometían que podíamos aprender con una computadora -¿Escucharon alguna vez esa mentira que dice –“Le compré la compu a mi hijo para que estudie”?... no se la cree nadie, elegimos Batalla de Tanques (nombre real: Lonesome Tank).
¡Qué nivel!. Primero se cargaron las instrucciones, y luego vino el juego. Hermosos movimientos, color... todo era perfecto. Comenzamos a jugar... destruímos un tanque allí, tomamos una bandera allá... luego nos percatamos del sonido. ¿¡Qué, no hay sonido!?... Si, pero la costumbre de usar la TK-83 era tal, que teníamos el televisor en silencio... ¡Aaaaah, lo que fue escuchar el sonido de las explosiones esa noche, por favor!.
No dormimos aquella noche, por suerte las clases habían terminado. La velada fue perfecta.
Mentiría al decir que mi primera vez fue con la Toshiba. Mi primer acercamiento al mundo de la computación fue en 1984. Yo contaba en ese entonces con 7 años, y en Mayo de ese año mi viejo nos compró (a mi hermano y a mi) una modesta TK-83. Sin ahondar en detalles, esta máquina no poseía ni color ni sonido, y sus gráficos se basaban en bloques de 8*8 píxels.
Ya con esta máquina habíamos hecho todo lo posible, y veíamos que el mundo de las computadoras “grandes” se estaba ampliando. La elección había sido, en principio, una Spectrum. Las revistas especializadas de aquellos tiempos en juegos nos dejaban en claro que esta computadora poseía la variedad más amplia de los mismos, y realmente parecía ser una máquina noble.
Luego, por esas cosas de dejarse llevar, optamos por una Commodore 64. ¡Por suerte cambiamos de opinión al conocer la norma MSX!.
Un día, vaya uno a saber cuándo fue –calculo que por el mes de Octubre de 1986- decidimos ir a hechar un vistazo a esta novedad... y allí estaba ella: negrita, bien oriental, hermosa, con clase... ¡Toshiba!. Nos encantó. El vendedor nos convenció que era la mejor de su tipo, tanto para divertirse como para programar (¡Hey, programar también es divertido!)... en fin, hacía su trabajo. Pero nos cantó la justa.
Se moría 1986, yo acababa de terminar 4to. grado. Había sido un año muy bueno para mi a nivel personal, y el broche de oro llegó un 23 de Diciembre.
Me encontraba yo “dormitando” en la cama de mi hermano, cuando a eso de las 19:30 hs. mi viejo me despierta y me muestra una caja con la imagen de la belleza de la cual me había enamorado. ¡Salté más alto que Michael Jordan cheeee!.
Genial, ya era nuestra...
La conectamos al Sharp en la cocina de casa, la encendimos y ¡Voilá!... una hermosa presentación nos dejó boquiabiertos... Las torres gemelas de New York nos ofrecían entrar al Basic o al Procesador de Textos incorporado en Rom. Optamos por la primer opción.
¡Qué cagada, nos encontrábamos sin reproductor de cassettes!... Mi viejo fue hasta la oficina de su laburo y trajo un grabador de periodista... prestado por “unos días” (todavía está en casa... jeje).
Hechamos un vistazo a las cintas de regalo de nuestra flamante adquisición, éstas rezaban: Facturación, Contabilidad, Base de Datos, Inglés I, Curso de Basic y Batalla de Tanques.
Cinco cintas nos prometían que podíamos aprender con una computadora -¿Escucharon alguna vez esa mentira que dice –“Le compré la compu a mi hijo para que estudie”?... no se la cree nadie, elegimos Batalla de Tanques (nombre real: Lonesome Tank).
¡Qué nivel!. Primero se cargaron las instrucciones, y luego vino el juego. Hermosos movimientos, color... todo era perfecto. Comenzamos a jugar... destruímos un tanque allí, tomamos una bandera allá... luego nos percatamos del sonido. ¿¡Qué, no hay sonido!?... Si, pero la costumbre de usar la TK-83 era tal, que teníamos el televisor en silencio... ¡Aaaaah, lo que fue escuchar el sonido de las explosiones esa noche, por favor!.
No dormimos aquella noche, por suerte las clases habían terminado. La velada fue perfecta.
Un poco de divague inicial... un poco de historia...
MSX... ¡MáS éXtasis!...
¿Un blog sobre mi vida lúdica basada en una computadora?... Sí, ¿Por qué no?...
Después de todo, mis MSX significaron muchísimo para mi. Siempre hay cosas que te marcan a fuego, positiva o negativamente; te guste o no.
No quiero ser extremista ni tampoco simplista, pero podría decirse que mis MSX fueron mis “juguetes” favoritos. Estuvieron –y están- siempre que las necesité. Siempre digo que las computadoras son grandes compañeras, y esto de seguro suena muy “nerd”. Quienquiera que lea esto, algo raro va a percibir.
Por lo general, quien pasa mucho tiempo con una computadora es tildado de “aparato” o “raro”, pero nadie se detiene a pensar que puede considerarse a una computadora como un centro de entretenimiento más. Hay gente que mira televisión 10 horas por día o más; hay adictos al cine... ¿Por qué entonces quien se aficiona con una computadora es necesariamente un aparato?. Y la respuesta es simple: no todos saben manejar una computadora (y no me refiero a programarla, sino a operarla; dos términos muy distintos y que suelen confundirse). En cambio, ¡Qué sencillo es operar un televisor!... Si me das a elegir entonces... GRACIAS, me quedo con mis MSX. Prefiero pensar un poquito más... Ojalá disfrutes este espacio, va desde el corazón.
Partamos de una base, ¿Qué es una MSX?.
Para hacerla sencilla, es una computadora... perdón, es LA computadora.
Compliquemos un poco las cosas, y de paso nos interiorizamos en la historia de esta joya.
Realmente, iba a escribir su historia acá, pero de seguro sería muy parcial y eso no quedaría bien. Así que acá transcribo un texto muy interesante que encontré navegando por la Web y que, de paso, aclara algunos puntos un tanto escuetos (como el significado real de las siglas MSX):
Las máquinas MSX nacieron en el año 1983 como consecuencia de la unión empresarial de una multinacional japonesa, la Kabushi Kaisha ASCII, con la entonces todavía desconocida Microsoft estadounidense. Se creó la norma MicroSoft eXtended y enseguida las principales compañías niponas fabricantes de hardware la adoptaron como standard, con el objetivo de entrar en el competitivo pero lucrativo mercado europeo de los microordenadores.
El acrónimo “MSX” tiene un origen incierto. Aunque siempre se haya dicho que proviene de “MicroSoft eXtended basic”, lo cierto es que el principal desarrollador de la norma durante su fase inicial ha postulado una teoría bien diferente: Kazuhiko Nishi era el vicepresidente de Microsoft en la época en que comenzó a gestarse la idea del standard. El hecho de suministrar diferentes tipos de lenguaje BASIC a diferentes máquinas llevó a Microsoft a realizar gestiones para crear con diferentes fabricantes nipones un hardware que siguiera unas mismas especificaciones, de forma que en todos los diferentes modelos de máquinas sirviera el mismo BASIC.
En una primera toma de contacto con Matsushita, presidente de Matsushita Electronics, ambos determinaron utilizar el ordenador Spectravideo SV318 (fabricado en Taiwán) como modelo a mejorar para implementar su sistema. Al primer prototipo lo denominaron “MNX” como resultado de la conjunción Matsushita-Nishi X, significando esta X “poder ilimitado” o “prototipo no numerado”.
Sorprendentemente, el término estaba registrado, por lo que se decidió utilizar “MSX”, ya que Sony era la primera compañía que había obtenido los derechos de distribución y venta del nuevo ordenador. En definitiva, “MSX” quiere decir “Matsushita-Sony X”.
Sin embargo el propio Nishi ha declarado en otras ocasiones que MSX proviene de “Machines with Software eXchangeable”. De todas formas el origen del nombre no es tan importante como para prestarle mayor atención.
Como anécdota de lo que sucedió a continuación, Nishi comenzó a establecer relaciones con diferentes fabricantes de hardware como Yamaha, Sanyo… y a cada uno de ellos le decía lo mismo: que la “X” de “MSX” representaba su compañía. Al final le contó la misma historia a 13 compañías diferentes, y finalmente le dijo a Bill Gates que MSX representaba el nombre “MicroSoft eXtended”, así tenía a todos contentos. Esta historia está recogida en “Business Japan”, Abril 1997 en un artículo titulado “Dennou no samuraitachi” (“El samurai de los pensamientos electrónicos”). El texto original del artículo es de Kuniji Ikeda, la traducción al inglés es de Rieks Warendorp Torringa, y la traducción al castellano es de Rafael Corrales.
Sony, Mitsubishi, Toshiba... y la poderosa compañía europea Philips comenzaron la producción de los primeros ordenadores dirigidos al consumo particular con esta nueva norma de hardware. Estas nuevas máquinas tuvieron un éxito sin precedentes sobre todo en Japón, Asia y Sudamérica. En Europa el éxito fue menor en parte por el bajo coste de la máquina de Sinclair, y en Estados Unidos por la fuerte competencia de Apple y Commodore, que impidió su entrada en el mercado.
Las características técnicas de los primeros MSX eran las siguientes:
Micro Z80-A (3,58 MHz).
Memoria ROM 32K (ampliable).
Memoria RAM 32K (ampliable a 64K máximo). RAM de video 16K máximo.
Lenguaje Basic MSX (Basic-E) / Código Máquina.
Modos pantalla Texto 1 (24 líneas x 40 caracteres). Texto 2 (24 líneas x 32 caracteres). Gráfico (256x192). Gráfico baja resolución (64x48).
Colores: 16. 32 sprites definibles.
Sonido: 1 Sintetizador de 3 canales y 8 octavas.
Teclado: 73 teclas.
Conexiones, 1 o 2 conectores cartuchos de 50 contactos. Cassette (1200/2400baud), video RF, Impresora, Joystick, FDD.
Poco a poco las máquinas con el standard de Microsoft se fueron haciendo hueco en los hogares favorecido además por un progresivo abaratamiento de las unidades. Las compañías japonesas de software comenzaron la producción en el característico formato de cartucho de diferentes juegos. Pronto comenzaron a destacar los productos de Konami, dedicada hasta el momento exclusivamente a la fabricación de máquinas recreativas y adaptaciones para Atari 2600 (desde 1978).
Las máquinas MSX presentaban uno o dos característicos “Slot” de expansión donde se podían “pinchar” unos cartuchos similares a los de las videoconsolas Atari de la época. Aprovechando las ventajas de este sistema, los primeros cartuchos de Konami para la norma presentaban una calidad incomparablemente superior, gráfica y sonoramente a los juegos existentes a la época para otros sistemas. En 1983 aparecieron sus primeros títulos: Frogger, Super Cobra, American Billiards y Time Pilot se convirtieron rápidamente en grandes éxitos.
Rápidamente, se pudo comprobar la mayor capacidad gráfica y de proceso patente en las máquinas con la norma MSX gracias en gran parte a su sistema específico de software en cartuchos (que aportaban hardware especial de sonido y video del que no podían disfrutar otras máquinas de la época como el ZX Spectrum).
Simultáneamente, otras compañías comenzaron a producir sus propios videojuegos y utilidades en el formato de cartucho de MSX que empezó a extenderse a pesar de su elevado precio.
Konami rizó el rizo en 1986 con la aparición de los llamados “MegaROM” que aludían a su enorme capacidad para la época (1 Megabit = 128 Kb). Penguin Adventure y Nemesis (Gradius) fueron los primeros de esta nueva etapa, y estaban llamados a ser dos de los grandes clásicos de todos los tiempos, y aún son considerados por muchos como los mejores videojuegos para el estándar. Simultáneamente a este lanzamiento, la empresa lanzó un cartucho especial llamado “Synthesizer” que llevaba incorporado su propio chip de sonido, más potente que el PSG de los tradicionales cartuchos.
Comenzaba así la época dorada de Konami y de los MSX. Aparecieron multitud de aplicaciones y videojuegos exclusivos de la norma y se adaptó una gran parte de los títulos en cassette que iban apareciendo para los grandes monstruos mundiales, ZX Spectrum, Commodore y Amstrad.
En 1985 apareció en Japón una nueva versión de las máquinas MSX que se denominó MSX2. Presentaba el mismo procesador Z80A pero se habían implementado mejoras sobre todo gráficas y sonoras, con nuevos chips de video y de sonido así como novedosas unidades de disco de 3 ½ (inicialmente con capacidad para 360Kb y luego de 720Kb) incluídas en el propio armazón de la máquina.
No obstante, estos modelos tenían unos precios bastante elevados y, sobre todo durante los dos o tres primeros años, su mercado se redujo exclusivamente a Japón y Holanda.
Vampire Killer es el primer cartucho que Konami lanzó exclusivamente para este nuevo sistema MSX2, en 1986. Al año siguiente apareció un nuevo tipo de MegaROM con un nuevo chip de sonido denominado SCC. Nemesis 2 inició la saga de estos juegos que de nuevo se convertieron inmediatamente en clásicos. Metal Gear o F1-Spirit fueron nuevos lanzamientos devorados por los usuarios nada más salir al mercado.
Sin embargo, como hemos visto anteriormente, la potencia de las máquinas PC y la nueva generación de máquinas de 16 bits fueron relegando poco a poco todo el hardware basado en el viejo Z80. Por mucho que les doliera a muchos, en 1988, la producción de MSX en Europa cesó; simultáneamente se creó en Japón una nueva versión de la máquina, los MSX2+ que representaban un salto cualitativo importante en cuanto a gráficos y sonido de nuevo. No obstante, esta vez las máquinas no salieron de Japón y fueron prácticamente desconocidas en el resto del mundo.
Konami era consciente del declive de la máquina y se apresuró a lanzar títulos como “Nemesis 3”, que a la postre sería el último cartucho válido para máquinas de la primera generación. Es una gran despedida para esta relación inolvidable que había durado 5 años y que ha hecho soñar a miles de niños y no tan niños durante media década.
A finales de 1990, Panasonic decidió ir más allá con el estándar y se convirtió en la única empresa que fabricaba la siguiente generación: los MSX Turbo, que presentaban un procesador Z80A aún pero potenciado con un R800 de 16 bits adicional. Un coprocesador S9000 se encargaba de la coordinación entre ambos procesadores. El resultado final era una potente máquina aún hoy utilizada en ciertos sectores profesionales.
Konami fabricó su último cartucho para la norma a lo largo de este año. Su RC769 “Quarth” exclusivo de MSX2 fue la despedida de esta gran época, a pesar que seguiría editando clásicos en formato FDD durante algún tiempo.
1993 fue el año definitivo de la despedida del MSX. Al igual que con otros sistemas, las casas dejaron de fabricar modelos y el software quedó reducido a aportaciones de usuarios nostálgicos o adictos al sistema. No obstante, hay que hacer notar el gran número de personas que añoran el sistema. Por unas razones u otras existe una gran comunidad de “MSXeros” que tienen en Internet el medio idóneo para intercambiar y potenciar el sistema, manteniéndolo vivo sobre todo gracias a los emuladores, dumpeados de software de todo tipo y creación de software, documentación y manuales de forma desinteresada. Esta tendencia que también existe para los viejos Spectrum, Commodore, etc... es una forma de mantener viva la memoria de esta época.
Pavada de historia, ¿No?...
MSX no triunfó en el mundo de la forma en que sus creadores hubieran querido, pero no me voy a centrar en este tipo de disputas que no llevan a ningún lado. Simplemente voy a aclarar que, si MSX no obtuvo el reconocimiento justo, fue por el “terrible” pecado de haber llegado al mercado después que Spectrum y Commodore.
El gran triunfo de MSX se logró más a nivel moral que comercial, lo cual es un punto de alivio para nosotros, los fans de la norma. Pero cualquiera con dos dedos de frente sabe que, ya sea para programar o para jugar, MSX arrasaba con sus rivales de 8-bits.
Mis datos “MSXianos”:
Mi primera MSX: Toshiba HX-20 Ar (1986).
Primer juego jugado: Lonesome Tank.
Juegos favoritos: La Abadía Del Crimen, Zanac, Knightmare, Knight Lore, The Castle.
Empresas predilectas: Opera Soft, Compile, Konami, Ultimate, Ascii.
Primer juego ganado: Si la memoria no me falla, The Goonies.
Momento inolvidable: Cuando cargué el Boulder Dash por primera vez.
Una decepción: Game Over, creía que era un juegazo.
Orgullos: Ganarle al complicado Sol Negro.
Experiencia favorita: Los torneos en el Konami’s Soccer con mis amigos.
Mi segunda MSX: Talent MSX2 Turbo TPC-310 (1990).
Juegos favoritos MSX2: Metal Gear, The Treasure Of Usas.
Ultimo año como usuario “real”: 1991.
¿Un blog sobre mi vida lúdica basada en una computadora?... Sí, ¿Por qué no?...
Después de todo, mis MSX significaron muchísimo para mi. Siempre hay cosas que te marcan a fuego, positiva o negativamente; te guste o no.
No quiero ser extremista ni tampoco simplista, pero podría decirse que mis MSX fueron mis “juguetes” favoritos. Estuvieron –y están- siempre que las necesité. Siempre digo que las computadoras son grandes compañeras, y esto de seguro suena muy “nerd”. Quienquiera que lea esto, algo raro va a percibir.
Por lo general, quien pasa mucho tiempo con una computadora es tildado de “aparato” o “raro”, pero nadie se detiene a pensar que puede considerarse a una computadora como un centro de entretenimiento más. Hay gente que mira televisión 10 horas por día o más; hay adictos al cine... ¿Por qué entonces quien se aficiona con una computadora es necesariamente un aparato?. Y la respuesta es simple: no todos saben manejar una computadora (y no me refiero a programarla, sino a operarla; dos términos muy distintos y que suelen confundirse). En cambio, ¡Qué sencillo es operar un televisor!... Si me das a elegir entonces... GRACIAS, me quedo con mis MSX. Prefiero pensar un poquito más... Ojalá disfrutes este espacio, va desde el corazón.
Partamos de una base, ¿Qué es una MSX?.
Para hacerla sencilla, es una computadora... perdón, es LA computadora.
Compliquemos un poco las cosas, y de paso nos interiorizamos en la historia de esta joya.
Realmente, iba a escribir su historia acá, pero de seguro sería muy parcial y eso no quedaría bien. Así que acá transcribo un texto muy interesante que encontré navegando por la Web y que, de paso, aclara algunos puntos un tanto escuetos (como el significado real de las siglas MSX):
Las máquinas MSX nacieron en el año 1983 como consecuencia de la unión empresarial de una multinacional japonesa, la Kabushi Kaisha ASCII, con la entonces todavía desconocida Microsoft estadounidense. Se creó la norma MicroSoft eXtended y enseguida las principales compañías niponas fabricantes de hardware la adoptaron como standard, con el objetivo de entrar en el competitivo pero lucrativo mercado europeo de los microordenadores.
El acrónimo “MSX” tiene un origen incierto. Aunque siempre se haya dicho que proviene de “MicroSoft eXtended basic”, lo cierto es que el principal desarrollador de la norma durante su fase inicial ha postulado una teoría bien diferente: Kazuhiko Nishi era el vicepresidente de Microsoft en la época en que comenzó a gestarse la idea del standard. El hecho de suministrar diferentes tipos de lenguaje BASIC a diferentes máquinas llevó a Microsoft a realizar gestiones para crear con diferentes fabricantes nipones un hardware que siguiera unas mismas especificaciones, de forma que en todos los diferentes modelos de máquinas sirviera el mismo BASIC.
En una primera toma de contacto con Matsushita, presidente de Matsushita Electronics, ambos determinaron utilizar el ordenador Spectravideo SV318 (fabricado en Taiwán) como modelo a mejorar para implementar su sistema. Al primer prototipo lo denominaron “MNX” como resultado de la conjunción Matsushita-Nishi X, significando esta X “poder ilimitado” o “prototipo no numerado”.
Sorprendentemente, el término estaba registrado, por lo que se decidió utilizar “MSX”, ya que Sony era la primera compañía que había obtenido los derechos de distribución y venta del nuevo ordenador. En definitiva, “MSX” quiere decir “Matsushita-Sony X”.
Sin embargo el propio Nishi ha declarado en otras ocasiones que MSX proviene de “Machines with Software eXchangeable”. De todas formas el origen del nombre no es tan importante como para prestarle mayor atención.
Como anécdota de lo que sucedió a continuación, Nishi comenzó a establecer relaciones con diferentes fabricantes de hardware como Yamaha, Sanyo… y a cada uno de ellos le decía lo mismo: que la “X” de “MSX” representaba su compañía. Al final le contó la misma historia a 13 compañías diferentes, y finalmente le dijo a Bill Gates que MSX representaba el nombre “MicroSoft eXtended”, así tenía a todos contentos. Esta historia está recogida en “Business Japan”, Abril 1997 en un artículo titulado “Dennou no samuraitachi” (“El samurai de los pensamientos electrónicos”). El texto original del artículo es de Kuniji Ikeda, la traducción al inglés es de Rieks Warendorp Torringa, y la traducción al castellano es de Rafael Corrales.
Sony, Mitsubishi, Toshiba... y la poderosa compañía europea Philips comenzaron la producción de los primeros ordenadores dirigidos al consumo particular con esta nueva norma de hardware. Estas nuevas máquinas tuvieron un éxito sin precedentes sobre todo en Japón, Asia y Sudamérica. En Europa el éxito fue menor en parte por el bajo coste de la máquina de Sinclair, y en Estados Unidos por la fuerte competencia de Apple y Commodore, que impidió su entrada en el mercado.
Las características técnicas de los primeros MSX eran las siguientes:
Micro Z80-A (3,58 MHz).
Memoria ROM 32K (ampliable).
Memoria RAM 32K (ampliable a 64K máximo). RAM de video 16K máximo.
Lenguaje Basic MSX (Basic-E) / Código Máquina.
Modos pantalla Texto 1 (24 líneas x 40 caracteres). Texto 2 (24 líneas x 32 caracteres). Gráfico (256x192). Gráfico baja resolución (64x48).
Colores: 16. 32 sprites definibles.
Sonido: 1 Sintetizador de 3 canales y 8 octavas.
Teclado: 73 teclas.
Conexiones, 1 o 2 conectores cartuchos de 50 contactos. Cassette (1200/2400baud), video RF, Impresora, Joystick, FDD.
Poco a poco las máquinas con el standard de Microsoft se fueron haciendo hueco en los hogares favorecido además por un progresivo abaratamiento de las unidades. Las compañías japonesas de software comenzaron la producción en el característico formato de cartucho de diferentes juegos. Pronto comenzaron a destacar los productos de Konami, dedicada hasta el momento exclusivamente a la fabricación de máquinas recreativas y adaptaciones para Atari 2600 (desde 1978).
Las máquinas MSX presentaban uno o dos característicos “Slot” de expansión donde se podían “pinchar” unos cartuchos similares a los de las videoconsolas Atari de la época. Aprovechando las ventajas de este sistema, los primeros cartuchos de Konami para la norma presentaban una calidad incomparablemente superior, gráfica y sonoramente a los juegos existentes a la época para otros sistemas. En 1983 aparecieron sus primeros títulos: Frogger, Super Cobra, American Billiards y Time Pilot se convirtieron rápidamente en grandes éxitos.
Rápidamente, se pudo comprobar la mayor capacidad gráfica y de proceso patente en las máquinas con la norma MSX gracias en gran parte a su sistema específico de software en cartuchos (que aportaban hardware especial de sonido y video del que no podían disfrutar otras máquinas de la época como el ZX Spectrum).
Simultáneamente, otras compañías comenzaron a producir sus propios videojuegos y utilidades en el formato de cartucho de MSX que empezó a extenderse a pesar de su elevado precio.
Konami rizó el rizo en 1986 con la aparición de los llamados “MegaROM” que aludían a su enorme capacidad para la época (1 Megabit = 128 Kb). Penguin Adventure y Nemesis (Gradius) fueron los primeros de esta nueva etapa, y estaban llamados a ser dos de los grandes clásicos de todos los tiempos, y aún son considerados por muchos como los mejores videojuegos para el estándar. Simultáneamente a este lanzamiento, la empresa lanzó un cartucho especial llamado “Synthesizer” que llevaba incorporado su propio chip de sonido, más potente que el PSG de los tradicionales cartuchos.
Comenzaba así la época dorada de Konami y de los MSX. Aparecieron multitud de aplicaciones y videojuegos exclusivos de la norma y se adaptó una gran parte de los títulos en cassette que iban apareciendo para los grandes monstruos mundiales, ZX Spectrum, Commodore y Amstrad.
En 1985 apareció en Japón una nueva versión de las máquinas MSX que se denominó MSX2. Presentaba el mismo procesador Z80A pero se habían implementado mejoras sobre todo gráficas y sonoras, con nuevos chips de video y de sonido así como novedosas unidades de disco de 3 ½ (inicialmente con capacidad para 360Kb y luego de 720Kb) incluídas en el propio armazón de la máquina.
No obstante, estos modelos tenían unos precios bastante elevados y, sobre todo durante los dos o tres primeros años, su mercado se redujo exclusivamente a Japón y Holanda.
Vampire Killer es el primer cartucho que Konami lanzó exclusivamente para este nuevo sistema MSX2, en 1986. Al año siguiente apareció un nuevo tipo de MegaROM con un nuevo chip de sonido denominado SCC. Nemesis 2 inició la saga de estos juegos que de nuevo se convertieron inmediatamente en clásicos. Metal Gear o F1-Spirit fueron nuevos lanzamientos devorados por los usuarios nada más salir al mercado.
Sin embargo, como hemos visto anteriormente, la potencia de las máquinas PC y la nueva generación de máquinas de 16 bits fueron relegando poco a poco todo el hardware basado en el viejo Z80. Por mucho que les doliera a muchos, en 1988, la producción de MSX en Europa cesó; simultáneamente se creó en Japón una nueva versión de la máquina, los MSX2+ que representaban un salto cualitativo importante en cuanto a gráficos y sonido de nuevo. No obstante, esta vez las máquinas no salieron de Japón y fueron prácticamente desconocidas en el resto del mundo.
Konami era consciente del declive de la máquina y se apresuró a lanzar títulos como “Nemesis 3”, que a la postre sería el último cartucho válido para máquinas de la primera generación. Es una gran despedida para esta relación inolvidable que había durado 5 años y que ha hecho soñar a miles de niños y no tan niños durante media década.
A finales de 1990, Panasonic decidió ir más allá con el estándar y se convirtió en la única empresa que fabricaba la siguiente generación: los MSX Turbo, que presentaban un procesador Z80A aún pero potenciado con un R800 de 16 bits adicional. Un coprocesador S9000 se encargaba de la coordinación entre ambos procesadores. El resultado final era una potente máquina aún hoy utilizada en ciertos sectores profesionales.
Konami fabricó su último cartucho para la norma a lo largo de este año. Su RC769 “Quarth” exclusivo de MSX2 fue la despedida de esta gran época, a pesar que seguiría editando clásicos en formato FDD durante algún tiempo.
1993 fue el año definitivo de la despedida del MSX. Al igual que con otros sistemas, las casas dejaron de fabricar modelos y el software quedó reducido a aportaciones de usuarios nostálgicos o adictos al sistema. No obstante, hay que hacer notar el gran número de personas que añoran el sistema. Por unas razones u otras existe una gran comunidad de “MSXeros” que tienen en Internet el medio idóneo para intercambiar y potenciar el sistema, manteniéndolo vivo sobre todo gracias a los emuladores, dumpeados de software de todo tipo y creación de software, documentación y manuales de forma desinteresada. Esta tendencia que también existe para los viejos Spectrum, Commodore, etc... es una forma de mantener viva la memoria de esta época.
Pavada de historia, ¿No?...
MSX no triunfó en el mundo de la forma en que sus creadores hubieran querido, pero no me voy a centrar en este tipo de disputas que no llevan a ningún lado. Simplemente voy a aclarar que, si MSX no obtuvo el reconocimiento justo, fue por el “terrible” pecado de haber llegado al mercado después que Spectrum y Commodore.
El gran triunfo de MSX se logró más a nivel moral que comercial, lo cual es un punto de alivio para nosotros, los fans de la norma. Pero cualquiera con dos dedos de frente sabe que, ya sea para programar o para jugar, MSX arrasaba con sus rivales de 8-bits.
Mis datos “MSXianos”:
Mi primera MSX: Toshiba HX-20 Ar (1986).
Primer juego jugado: Lonesome Tank.
Juegos favoritos: La Abadía Del Crimen, Zanac, Knightmare, Knight Lore, The Castle.
Empresas predilectas: Opera Soft, Compile, Konami, Ultimate, Ascii.
Primer juego ganado: Si la memoria no me falla, The Goonies.
Momento inolvidable: Cuando cargué el Boulder Dash por primera vez.
Una decepción: Game Over, creía que era un juegazo.
Orgullos: Ganarle al complicado Sol Negro.
Experiencia favorita: Los torneos en el Konami’s Soccer con mis amigos.
Mi segunda MSX: Talent MSX2 Turbo TPC-310 (1990).
Juegos favoritos MSX2: Metal Gear, The Treasure Of Usas.
Ultimo año como usuario “real”: 1991.
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